Registro de diseño industrial y dibujos para patentes y modelos de utilidad

Hay casos de productos que según el tiempo que llevan en el mercado, por su diseño o por falta de protección, se puede realizar una réplica. Esta réplica o copia del producto de la competencia no supondría nunca un acto ilegal. Pero para confirmarlo, primero deberemos saber si este producto tiene algún tipo de protección legal.

La protección legal puede presentarse en distintas formas y pueden, las más comunes, son a través de una patente, un modelo de utilidad o un registro de diseño. Pero si no existe, hay vía libre.

Pero antes me gustaría hablar de un caso muy reciente que seguro que habremos visto en tiendas y comercios.

El caso de Crocs

Os quiero hablar del caso de la marca de zapatos Crocs. Un caso reciente que nos ayudará a ver los errores que cometen grandes empresas y por no tener una estrategia de protección de diseño mal planificada y que por mucho que registren un producto, un simple error de forma puede dar al traste todo el trabajo y ser aprovechado por la competencia.

Un diseño para que se pueda registrar debe ser novedoso por lo que entra el concepto de «divulgación». Un diseño no puede ser divulgado antes de registrarlo. Debemos saber que a la hora de aplicar este precepto debe tenerse en cuenta que, en todo caso, las divulgaciones realizadas durante los 12 meses anteriores a la fecha de solicitud del diseño no rompen su novedad. El objetivo del legislador es claro: conceder a los solicitantes un tiempo de testeo en el mercado para que decidan si merece la pena invertir en su protección registral.

El caso es que Crocs en 2002 divulgó uno de sus más famosos modelos de zapatos en su propia web y en el 22 de Noviembre de 2004 presento la solicitud re registro de diseño en la EUIPO (Oficina de la Propiedad Intelectual de la Unión Europea). Pero como la EUIPO no hace ningún examen exhaustivo, se aprobó y se le concedió el diseño.

Más tarde la empresa Gigi Diffusion presentó un procedimiento de nulidad frente al diseño de Crocs, y el caso paso al TGUE (Tribunal General de la Unión Europea) dándole la razón a Gigi, alegano que el diseño no cumplía ningún aspecto exigido por la EUIPO como que un diseño de ha divulgado cunado “se ha expuesto, comercializado o divulgado de cualquier otro modo” antes de la fecha de presentación (o de prioridad reivindicada tal como hemos explicado anteriormente), siempre y cuando haya “podido ser razonablemente conocidos en el tráfico comercial normal por los círculos especializados del sector de que se trate, que operen en la Comunidad”.

Lo que sucede es que el plazo fue mayor de un año. Y ya dejó sin efectos ninguna posibilidad legal para proteger el producto.

La competencia tiene registrado sus productos, ¿y ahora qué?

Ahora que ya sabemos que el producto de la competencia tiene alguna forma de protección legal puede pasar dos cosas:

  • Que la formalización del registro de propiedad intelectual se ha realizado correctamente y no tiene ningun error de forma
  • O que por el contrario, como sucedió en el caso de Crocs, el registro tenga alguna incorrección en su presentación.

En el primer caso deberemos analizar su contenido, sus limitaciones, su alcance y su vigencia para encontrar el detalle que nos de otra vez vía libre para avanzar y poder competir con un producto parecido pero sin crear conflictos legales.

En el segundo caso, por falta de forma o incorrección en su presentación, dejan sin validez cualquier protección por lo que dejan el producto a disposición del mercado, o sea, de dominio público.

Por el contrario, si una empresa no ejerce ninguna protección sobre un producto la ley entiende que este queda a dominio de todos los usuarios y empresas.

Volviendo al segundo caso, donde existe un registro pero vemos que puede haber algún error de forma, debemos fijarnos en ciertos aspectos para detectarlos:

  • Tiempo de presentación del registro respecto el día en el que se mostró el producto en el mercado
  • Sobreprotección del registro que deja un amplio margen a modificaciones
  • Presentación ambigua que no presenta ninguna novedad
  • Que lo que haya registrado la competencia ya existiera mucho antes que su producto

¿Es legítimo copiar a la competencia?

Si vemos que un producto de la competencia funciona, no hace falta copiarlo exactamente. Debemos analizar sus puntos fuertes y ver que es lo que ha hecho para captar la atención del mercado.

Debemos de saber que lo más importante de las empresas, a parte de los productos, es la reputación de la marca dentro del mercado y su sector. Pocas empresas son las que avanzan realizando exactamente lo mismo que la competencia sin ofrecer ninguna otra característica o ventaja.

Así que después de analizar la competencia y ver sus puntos fuertes, debemos ver que otros aspectos podemos potenciar y aportar valor. Una vez analizados estos datos podemos pasar al campo de diseño. Por lo que podemos buscar alternativas geométricas que sean como mínimo igual de atractivas pero que lleguen a diferenciar nuestro producto de la competencia, pero sin llegar a infringir ninguna protección legal.

Crear algo único con el competidor como referencia

Siguiendo con el punto anterior, definiremos a continuación aspectos básicos que deberá tener nuestro producto para poder llegar a competir con el de nuestra competencia.

Debemos saber que hay ciertos aspectos que si que deberemos copiar de nuestra competencia, como es la calidad y el servicio. Hay ciertos aspectos que el simple hecho de no cumplirlos ya nos desplaza a un rango inferior que hace imposible una competencia sana de tú a tú.

A continuación destaco unos puntos que podemos tener en consideración al diseñar nuestro próximo producto teniendo como referencia al producto de nuestro competidor:

  • Hacer un producto con distinta forma. Si el trabaja con ángulos rectos, el nuestro tendrá que tener radios más redondeados.
  • Si nuestra competencia usa los mejores materiales, nosotros deberemos igual como mínimo para que sea el standard del mercado y entrar dentro de las opciones a escoger para el usuario/cliente.
  • La guerra de los números a veces puede ser una batalla perdida. Si por ejemplo el producto de nuestro competidor tiene 400W, el hecho de vender uno de 600W sin que el mercado lo necesite puede ser perjudicial en ciertos casos. A veces igualar y buscar otra mejora en el producto hará que la decisión del cliente final se decante hacia nuestro producto.

Conclusiones

Cada caso es único y singular, por lo que puede distintas alternativas y soluciones. Entender realmente el producto que tiene la competencia y lo que realmente queremos nosotros ofrecer nos ayudará a respondernos las dudas que tengamos para decidir que dirección tomar.

En el caso que tengáis alguna duda siempre nos podéis contactar y estaremos encantados de comentar vuestra idea de proyecto y como hacerla sobresalir respecto la competencia.

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